Este decreto establece, por primera vez, criterios técnicos claros que permiten definir cuántas personas pueden ocupar un espacio público sin generar riesgos. La medida responde a la necesidad de ordenar el uso del territorio urbano, especialmente en zonas de alta afluencia, donde convergen actividades comerciales, culturales y sociales.

Además, la ciudad delimita zonas específicas y lineamientos técnicos, con el objetivo de asegurar un uso más eficiente, equitativo y sostenible del espacio público. Esto no solo beneficia a quienes hacen uso cotidiano de estos lugares, sino que también fortalece la planificación urbana y la gestión institucional.

El enfoque del Decreto 117 busca crear un equilibrio entre el derecho al trabajo, el disfrute del espacio público y la convivencia ciudadana, promoviendo entornos más organizados y seguros para todos.

Esta iniciativa marca un paso importante hacia una Bogotá más ordenada, donde el espacio público se convierte en un escenario de oportunidades, inclusión y desarrollo.

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